Antes
de volver a la motonave, tenemos que hacer una parada, que va a ser
obligatoria: Hay que visitar el precioso templo de Hatshepsit, que
nos va a recordar la existencia de la única “reina- faraón”. El
edificio, que está lleno de historia, está inmerso en la roca, que
va a tener una forma llena de originalidad, pues ha sido diseñada
según la estructura clásica, con un terraza, donde nos vamos a
encontrar con una gran cantidad de columnas, que pueden llegar a los
30 metros, en algunos casos.
Después,
hay que hacer una parada en Asuán, que es la ciudad más meridional
de Egipto, que presume de ser considerada “la perla del Nilo”,
gracias a sus maravillosos paisajes, sus islas, por ejemplo, Agilkia,
donde se encuentra el Templo de Philae, la de las Flores, Kitchener o
Elefantina. En este punto se une el desierto oriental y el
occidental, lo que hace que nos encontremos con una fauna avícola,
que es única y muy rica. Hay muchas más posibilidades, para el
viajero, que decide visitar Asuán. Así, nos encontramos con las dos
presas, el increíble jardín botánico, el mausoleo del Aga Khan, el
obelisco, que permanece inacabado...
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