Al pasar por las
cercanías del monasterio, nos encontramos que el río Piedra forma
un paraje, que tiene una gran belleza paisajística, con un gran
número de cascadas de agua, que se van a dividir en un gran número
de hilos de agua o chorreras. Gracias a unas flechas, de color rojo,
el viajero va a poder recorrer un camino de 5 kilómetros, que se va
a iniciar en la Plaza de San Martín y que va a bordear el hotel,
hasta llegar a rincones, como son el mirador de la Cola de Caballo,
que es una cascada de unos 50 metros de altura, en cuyo interior
tenemos la espectacular y natural Gruta del Iris, o el Lago del
Espejo, que nos muestra la transparencia de sus aguas y el resplandor
de su calma. En primavera, podremos disfrutar del canto de los
pájaros, que anidan en los árboles más frondosos del parque. Otras
actividades, que podremos disfrutar están relacionadas con el arte
de la cetrería, la cultura del vino o la historia de los dulces de
la zona. Un lugar para descansar y para disfrutar.
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