Según
la tradición, estamos hablando de la villa de las tres mentiras, ya
que no es santa, ni es llana ni posee mar, pero, en verdad, estamos
hablando de uno de los núcleos románicos más complejos y los que
está mejor conservada, de toda España, que se ha articulado en
torno a la Colegiata de Santa Juliana, que es quien le da nombre y
que mantiene, aún hoy en día, su actividad y es la sede de
distintas actividades culturales. En verdad, sus calles adoquinadas,
los edificios de la Edad Media y sus casonas y la gran cantidad de
comercios de recuerdos y de productos gastronómicos, que están
ocupando los bajos, se alzan en una topografía llana y muy cercana
al mar, tanto en dicho municipio (donde nos encontramos con la playa,
la de Santa Justa), como es el caso de Comillas, que es la famosa
villa marinea, que posee algunos de los mejores ejemplos del estilo
modernismo, en la zona norte de España y que va a ser una visita,
casi obligatoria, ya que están muy cerca, ambas localidades. El
antiguo asentamiento, que es de origen romano, que no tenía mucha
relevancia, empezó a ganar peso, gracias a la construcción, durante
el siglo XII, de la primigenia abadía de Santa Juliana, que puede
ser visitado por parte del público, pasó a ser paso de camino del
norte a Santiago y durante el siglo XI pasó a ser fuero, lo que
implicó su florecimiento, tanto político, como económico.
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