domingo, 20 de mayo de 2012

Iguazú (II)



El Iguazú, dentro de las medidas de los ríos, que nos podemos encontrar en América Latina, es pequeño, ya que apenas mide 700 kilómetros de longitud. De manera curiosa, hay que decir que nace en las montañas costeras, que están apenas a unos 50 kilómetros del mar, pero se mete por el camino del oeste, por las tierras del sur de Brasil. Un poco antes de llegar a las cataratas, parece que está bajando sin prisas y su superficie parece, al turista, una balsa de aceite. De repente,, se va a ensanchar, se va a dividir en dos corrientes y se va a caer al vacío. Del lado de la tierra brasileña enfila, de manera directa, hacia la magnífica Garganta del Diablo, que es una herradura inmensa donde se va a concentrar toda la furia, que tiene la naturaleza. Mientras tanto, la corriente, en la zona argentina, se va a demorar un poco: está rodeando unos islotes antes de llegar a precipitarse a lo largo de una serie de cascadas, que parece interminable. Las cataratas más importantes son: Floriano, Rivadavia, Unión, Belgrano, San Martín, Los Tres Mosqueteros, Bossetti. .. Todas se caracterizan por ser inmensas, con un mínimo de 60 metros de caída, y en la estación de lluvia es tal la cantidad de agua que cae por ellas, que apenas se puede distinguir dicho escalón intermedio. Tras la catarata, nos vamos a encontrar que el río se va a encajonar entre barrancos y va a correr, muy decidido, hasta unirse al Panamá, a unos 20 kilómetros más abajo.
Foto: fuente 

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