En
esta localidad, se fueron asentando civilizaciones, desde inicios del
primer milenio antes de Cristo, que sabían que una franja de arena,
dependiendo de las mareas, se podía ver completamente inundada, de
manera periódica y daban paso a una península rocosa y muy
empinada. En la cumbre de la localidad, nos encontramos con su
castillo, que fue construido en el siglo XIV, por parte de los
caballeros templarios, sobre los restos de una alcazaba árabe, tras
tener lugar la conquista cristina y cuya historia va unida a la del
Papa Luna, que fue pontífice de Aviñón, a lo largo del Cisma de
Occidente, en el momento en que existían dos papas, de manera
simultánea. Rodeando el castillo, las murallas de diversas épocas,
con las tres puertas de acceso, a sus calles de la Edad Media, que se
caracterizan por ser estrechas. En los uros, podemos ver, también,
el Museo del Mar, el “Bufador” (Que es una gran brecha, que está
abierta entre las rocas, por las que se puede ver el mar) y el Parque
de Artillería. Por otro lado, podemos recorrer en bici, gracias a
sus itinerarios señalizados, el Parque Natural de la Sierra de Irta.
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